Aproximación al malestar de un pueblo

Transmutar cólera en manifestación social

La cólera como una emoción súbita terriblemente incontrolable, animalesca e irracional es solo una visión teórica y como teoría es cuestionable. Esta mirada proveniente de Darwin y Freud quienes adhieren a la naturaleza biológica de la ira como un rasgo humano, respuesta automática a un estímulo amenazador, y no sujeta a control. Trae consigo la búsqueda y limitaciones de la época, en la que se funda donde restringir y normalizar la conducta social reprimiendo, las emociones negativas (tristeza-cólera-miedo), desplazándolas al nivel de lo indeseable, de lo primitivo, de lo inculto, de lo enfermo, femenino, ha propiciado que estas sean utilizadas como insultos. Posiciones como la anterior han cimentado largas tradiciones psicológicas y psiquiátricas que han enfermando la emoción y a quién la viva; dando tratamiento físico a trastornos que tienen su base en lo social, ocupando la fuerza en contra de la voluntad de los pacientes, aislamiento, electroshockes, medicalizando con el objeto de suprimir conductas indeseadas, que en la mayoría de los casos tienen su origen en la precarización de la vida y no en el organismo de las personas. Las exploraciones más recientes en el ámbito de las emociones han demostrado un vínculo estrecho entre los procesos psicológicos y cognitivos de la ira, evidenciando que los procesos cognitivos de la ira dependen de una variedad de factores, inclusive como el individuo percibe, procesa la información, la evalúa, la almacena, aprende y toma decisiones. Considerando, además valores personales, preferencias culturales y el contexto social.

Es verdad que no tenemos control sobre las cosas que nos pueden hacer enfadar, los humanos posiblemente no podamos evitar el repentino aumento de ira sicológica que altera el cuerpo, casi como un reflejo, el estado de excitación física; pero podemos elegir como responder a ella, gracias a la estructuras cognitivas y psíquicas que configuran nuestras respuestas. Por ejemplo, frente al atropello de un perro la persona sentirá la ira corriendo por sus venas, posiblemente iracundo se acercará a él tratando de ayudarlo (los signos de la ira aún están presentes, pero en disminución; tensión muscular, pulso cardíaco acelerado) Finalmente una vez muerto el perro, la primera lagrima acabara con los signos de la ira, dando paso a la tristeza.

Ayuda e ira no parecen ser correlativos, sin embargo, las redes cognitivas que interpretan los estímulos permiten alternar y movilizar las emociones a acciones que nos ayuden a canalizarla. Por otra parte, quisiera advertir que la emoción transformada en sentimiento es peligrosa especialmente la ira, ya que se vuelve el centro del pensamiento, ocupando los espacios de reflexión y acción, motiva el odio y la agresión sin sentido y fuera de control. No hay relación directa entre cólera y agresión. Más bien la agresión representa la cólera transformada en sentimiento.

DE LA CÓLERA A LA MANIFESTACIÓN

malestar pueblo
Imagen por @trarugrafias

Tal como se ha señalado la cólera y sus mecanismos psíquico-cognitivos tienen una fuerte conexión con el contexto social que permea a las personas y las comunidades. Sin duda esto se ha hecho evidente en fenómenos colectivos como el feminismo y el 18 O. El contexto que habitamos es de permanente vulneración, desigualdad y violencia; lo que despertó en cientos, y miles la cólera, que se encontraba acumulada en desesperanza. Nadie daba crédito de la fuerza que tiene el malestar de la gente. Sin embargo, explotó el explotado, en un grito furioso se autoconvocx a marchas, actos y performance, no solo en el país, sino en el mundo. Varias de estas muestras nacen en primera instancia de la cólera como respuesta interpretativa a un sistema que aniquila. Lo que es natural y sano, pero aún más sorprende que el evidente enojo ha sido la transmutación de la emoción en objetos simbólicos y performativos potentes que han permitido a lxs explotadxs canalizar a través de la construcción de un nuevo espacio simbólico, donde el compañerismo y la reciprocidad son las acciones de moda. Dotando así al movimiento social de un gran poder empático.

plaza dignidad
Imagen por @trarugrafias

Es posible que acostumbradxs a aceptar las violencias en silencio, hemos aprendido que no se puede vivir permanentemente en la ira. Porque esta como sentimiento no construye más bien inmoviliza, aísla y enferma. Lo que es completamente opuesto a lo que se ha demostrado en las últimas manifestaciones y expresiones del pueblo que lucha, como son las ollas comunes, las que son evidencia de como las emociones negativas que derivan de no tener comida se pueden transmutar en acción desinteresadas que fortalecen los vínculos entre las comunidades.

EL MALESTAR DEL PUEBLO

La ira es un mecanismo que señala una necesidad insatisfecha, peligro inminente u otro evento que requiere atención. Sin caer en la exageración, son miles los hechos cometidos en $hile que pueden ajustarse a lo antes señalado. No habría paginas suficientes para nombras todas y cada una de las violencias sistemáticas que se viven de norte a sur, de mar a cordillera. Por esto y en reconocimiento de nuestrxs limitaciones es que solo se dialogarán cuatro realidades que consideramos estructurales dentro de las violencias sistemáticas, que nos han marcado como moradores de este territorio desde tiempos ancestrales hasta el nubloso presente y serán futuras, si no respondemos a ellas. Hechos que han generado la cólera de cientos que transmutada ha logrado unir desconocidos, transformar conceptos, ha estimulado la movilización de pueblos organizados que buscan exigir lo arrebatado. Pero, a pesar de los esfuerzos, siguen presentes con brutalidad descarada, impregnando la realidad de todxs con su odio. Es por esto que resulta imperioso estar atentos y combativos ante estas 4 violencias sistemática del estado terrorista – empresarial.

Etnocidio Mapuche

Son siglos de etnocidio y resistencia mapuche ante el colonialismo. Siendo la arremetida más sangrienta la del estado de $hile y su ambición no solo económica, sino también moral de civilizar a los salvajes habitantes de la Araucanía a través de numerosos ejercicios de aniquilación. Civilizar, conlleva el deseo implícito de dar por extinta a la etnia, para así remitirla al sitial de hecho histórico pasado, arcaico, primitivo de museos y reserva, instalando un discurso de menosprecio sobre la cultura mapuche, considerándola retrógrada y pasada, y por lo tanto sus miembros como tales ignorantes y bárbaros. Contrarios a los valores de la modernidad como la hegemonía del conocimiento europeo, el cristianismo y el capitalismo. Ante la resistencia del pueblo mapuche por ser anexado a la realidad del espectáculo capitalista, son resignificados como con el enemigo de la nación de $hile, ya que su cosmovisión y forma de vida son incompatibles con el extractivismo voraz de madereras e hidroeléctricas que aniquilan la flora y la fauna al amparo de los gobiernos de turno.

funeral mapuche

Solo para puntualizar temporalmente desde Pinochet hasta el insulso Piñera, todos los mandatarios son responsables del etnocidio mapuche, todos han dado orden de perseguir con violencia extrema a distintas entidades dentro de las comunidades. De igual forma han impulsado la explotación y privatización desmedida de recursos naturales en territorios ancestrales. También son responsables políticos de ignorar el hostigamiento y persecución que sufren las comunidades a manos de colonos y sus guardias privados. No podemos olvidar que el discurso de la extinción étnica faculta a los colonos a hacer uso de los territorios que antes eran mapuches y fueron usurpados y entregados a oligarcas y terratenientes. Tampoco podemos olvidar como fiscales y fuerzas del orden público han encarcelado y criminalizado a dirigentes mapuches como en la desenmascarada Operación Huracán (2017) o el montaje orquestado contra Héctor Llaitul vocero de la CAM, por el Ministerio de Interior. El dictador y los presidentes Ricardo lagos, Michelle Bachelet y José Piñera son responsables subsidiarios o cooperadores necesarios de los asesinatos perpetrados por fuerzas armadas y la policía bastarda que mató de Agustina Huenupe P. (2002), José M. Huenupe (2002), Antonio Suárez M. (2002), Alex Lemun S. (2002) Julio Huentecura Llancaleo (2004), José Huenante H., (detenido y desparecido en 2005) y Juan Collihuin C. (2006); en el mandato de Michelle Bachelet fueron: Matías Catrileo Q. (2008) Johnny Cariqueo Yáñez (2008), Jaime Facundo Mendoza Collío (2009), José M. Quintriqueo Huaiquimil (2014) y Víctor M. Mendoza Collo (2014); durante el primer mandato de Sebastián Piñera cayó asesinado Rodrigo Melinao Lican (2013) y en su 2do periodo Camilo Catrillanca (2019) ejecutado por la espalda por el Comando Jungla. Macarena Valdés (2016) quien fue suicidada a manos de sicarios empresariales que amparados por el gobierno no han dudado en matar. Porque el burgués y el que aspira hacerlo odia al Mapuche porque el mapuche representa todo lo que burgués no tiene, una cultura propia, con arraigo profundo a la tierra, su energía y el espíritu. Mientras que el burgués aspira a una falsa libertad material de consumo para llenar su vacío espiritual, desacredita cualquier otra forma de concebir la vida. Es por esto que detener el etnocidio mapuche debe ser una lucha central, puesto que evidencia como el capitalismo – patriarcal colonialista niega la vida, es decir, cualquier vida que no se apegue o se oponga a su proyecto de destrucción.

Femicidios

¡El estado opresor es un macho violador! La violencia contra las mujeres es un continuo que sufrimos toda nuestra vida, desde la niñes hasta la ancianidad, en todos los lugares y ambientes con la familia, amigxs, en el trabajo, escuela, universidad, en el diario tránsito. En las labores más cotidianas como ir al supermercado o al almacén de la esquina. Muchas veces no tenemos palabras para describir el acoso o las violencias que sufrimos con nuestras parejas, familiares o conocidos. Especialmente porque esperamos encontrar consuelo, cariño y abrigo en ellos. Sin embargo, en vez de eso encontramos burla, humillación, golpes, maltrato, denigración y la muerte.

El año 2010 se promulga la ley 20,480 ley de femicidio, que define “el asesinato de la mujer realizado por quien es o ha sido su esposo o conviviente”. Pero, es sabido que el femicidio es un crimen de odio a la condición de mujer, sin que exista o sea necesario establecer una relación entre el homicida y la víctima. Bajo esta premisa del mal gobierno, genera un abismo de indefensión para las mujeres que son agredidas por sus pololos, compañeros de universidad o trabajo, manteniendo en la oscuridad los asesinatos a mujeres por razones de género. La acotada e ignorante visión respecto a los crímenes de odio hacia las mujeres, genera cifras oficiales que no representen la realidad de la violencia. Esta negación de la violencia patriarcal, por parte de los gobiernos machistas generan mayor violencia dentro de la sociedad. Por suerte las mujeres han dejado ver su cólera (transmutada), manifestándose continuamente provocando la creación de leyes que amplíen la limitada definición de femicidio (ley Gabriela). Sin embargo, esto no es suficiente ya que, la contradicción y la ignorancia de quienes aplican e interpretan la ley, no representa más que un profundo machismo, que se niega y se esconde. Bajo esta premisa son cientos de evidencias que desconocen la violencia de género entre ellos titulares de la prensa burguesa que hablan de mujeres encontradas muertas y no de asesinadas; fiscales y ministros que llaman desahogo sexual a las violaciones; tampoco podemos olvidar el caso de Antonia quien se suicidó tras ser violada, y durante su juicio se reprochó su conducta en un evidente acto de machismo recalcitrante. También es inolvidable como el limitado Sebastián Piñera, en la promulgación de la ley Gabriela que incluye el pololeo en la tipificación de femicidio, señaló que las mujeres tenemos disposición para ser abusadas, vanagloriándose de machismo, culpa a las mujeres por ser mujeres y por lo tanto esa condición faculta una agresión. Odio y femicidio podrían pensarse como sinónimos, son el sentimiento y la acción hecha carne, que representan una de las introyecciones de mayor impacto para las relaciones sociales, el femicidio se funda en la creencia de la superioridad, que también está presente en el colonialismo, en la falsa creencia de que existen personas mejores que otras solo por condiciones biológicas raza o sexo. Terminar con los femicidios implica un arduo y largo trabajo. Terminar con la creencia falsa de superioridad en cualquiera de sus variantes, será una lucha inevitable en la búsqueda de la transformación.

El SENAME
lissete villa
Lissette Villa Poblete fallecida en un hogar del Sename. Foto: JOSE LUIS MUÑOZ / LA TERCERA

LISSETTE VILLA una niña de 11 años, asesinada en el SENAME el año 2016 a manos de sus cuidadoras, quienes se sentaron sobre ella para contener una supuesta crisis emocional. La muerte de esta niña levantó el velo del negacionismo cínico y provocó la exhibición gota a gota de la obra más macabra de explotación y maltrato infantil sostenida y administrada por el estado de $hile. Pero el horror y estupor social que generó su muerte solo duro un tiempo, demasiado corto para cambiar algo, los 1.313 reportes de niños muertos que salieron a la luz posteriormente a su muerte tampoco fueron suficientes. El año 2017 se reportaron 2.071 casos de violencia y maltratos graves, incluyendo 310 agresiones de “connotación sexual”. En el lapidario informe revelado por CIPER, se señalan datos sobre la violencia sistemática que viven les niñes y jóvenes al interior de la institución, señalando que en el 50% de los centros a nivel nacional se han verificados abusos sexuales. Las trágicas condiciones que pueden llevar a un niñe a la institución, son consecuencia de una constante precarización de la vida, promovida por el sistema capitalista- patriarcal que hoy nos devora. La desigualdad sobre las mujeres es un peso que cargarán sus hijes, especialmente si ellas son pobres, si se encuentran solas, sin redes de apoyo, llevando un embarazo en muchos casos no deseado, que empobrecerá a un más a esa mujer, incapacitándola para sobrevivir y cuidar a un menor. La falta de un vínculo saludable, el maltrato y abuso que sufren lxs niñxs al interior del SENAME; puede generar en ellos respuestas desadaptativas, que dificulten aun más su inserción y pertenencia. Desarrollando posiblemente conductas antisociales, que los lleven a cometer actos que pongan en peligro su vida y la de los demás. Reproduciendo así el ciclo de la desigualdad. Los niñes del SENAME están realmente solxs, nadie aboga por ellxs y esto ha pasado por décadas Su muerte e indefesión representa la enagenación de todxs nosotrxs, porque el niño guacho ha existido desde que existe $hile. Me averguenzx de mi mismx, por la inactividad, y me pregunto qué hacemos por ellxs. La lucha para que se acabe el Sename es una lucha contra la reproducción de la desigualdad y principalmente por la vida, y lejos de la enajenación.

Violencia Policial

La violencia policial es histórica, al igual que el encubrimiento de sus bajezas. Desde la legitimación de la violencia policial explícita durante la dictadura cívico-militar que torturó, mató, desapareció y ejerció violencia político sexual a cientos de mujeres y opositores al régimen, en los últimos 10 meses desde la revuelta social (Oct. 2019) la diferencia no es mucha.

En medio de una pandemia y en el más profundo descrédito del gobierno, continúan las ofensivas represivas contra el pueblo que se manifiesta frente a la injusticia, la indolencia y el hambre que se agudiza día a día. Al amparo de pactos políticos que criminalizan la revuelta social, se han invertido más de 15 millones de dólares en equipo antiprotestas, porque para eso si hay dinero, hay dinero para invertir en muerte, fantasear con guerras, y enemigos implacables, así versa la plegaria dogmática del tirano Piñera. Mientras la gente pide comida el gobierno compra plomo, porque a plomo nos quieren silenciar. Porque esa ha sido y será su estrategia, porque no tienen la razón utilizan la fuerza.Son muchxs lxs que tiemblan, tiemblan de miedo al ver sus balizas, al escuchar la tronadura de sus armas, al sentir el ahogo bajo las sábanas incapaces de detener el hedor tóxico de la lacrimógena que penetra por las descuadradas ventanas de mi barrio. Asediando en las poblaciones por la noche botando puertas golpeando ancianos, cargados de plomo, blindados de dientes apretados. Cercenan ojos sin control, matan, mienten y torturan. Violan y asesinan a nombre del mejor postor. Los mercenarios de la nación – apuntan al pueblo que pide Dignidad, hablamos de ti que cegaste a Fabiola Campillai y a Gustavo Gatica. De la policía bastarda que en todo $hile golpea y mata, amparados bajo el brazo del estado terrorista. Han llenado de muerte y desolación el grito transformador de los que luchan son más de 3 mil heridos, más de 400 perdieron parcialmente su visión, y a más de 30 les robaron su vida en total impunidad y bajo la mirada complaciente del estado opresor. Como es sabido el hilo se cortará por lo más delgado más de un paco será juzgado, pero jamás castigado. Porque sirven a su patrón con ojos cerrados, no temen a ley que ellos mismo han administrado. La policía ha sido y será el brazo armado del estado terrorista que, frente a cualquier oposición usan la represión, el castigo, “como un esclavo se le castiga para que aprende y tenga miedo”. Pero como se dice por todos los rincones de este país, “nos quitaron tanto, que nos quitaron hasta el miedo”.

Imagen por @trarugrafias

Cuando pensamos en las manifestaciones de octubre y el rápido traslado desde una variante material como fueron 30 pesos a 30 años que representan la necesidad de reivindicar y recordar años de sufrimientos y violencias, que históricamente han sido absorbidas por nosotres y nuestras familias, compartidas como sabidurías del temor y el silencio. Ver la cólera en la calle en los rostros enardecidos, puños apretados, respiración agitada, sin duda es la zona del displacer, sembrado por el abuso histórico que como clase hemos soportado. Algunos acertadamente la llamaron explosión social, porque en primera instancia así lo parecía. Una explosión generada por año tras año de injusticia, año tras año de silencio, de ver y creer que ningún cambio era posible. Pero hemos dado muestra de transmutación, las cóleras individuales y colectivas se han conjugado en la creación de un emergente campo simbólico y de relaciones donde las luchas colectivas son materiales, al igual que la reciprocidad. Reconocer que los esfuerzos no han sido suficientes, debe ser una motivación para continuar especialmente por aquellxs que ya no están, para que su muerte no haya sido en vano, para que no haya más muerte por odio debemos organizarnos desde los afectos, el respeto y la vida.


Si tienes alguna critica, reflexión, duda, emplazamiento o propuesta escríbenos a surealidadfermentada@riseup.net

(su) realidad fermentada Es un espacio que busca disputar la hegemonía cultural e informativa que deriva del capitalismo patriarcal colonialista.

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