Editorial

Pensar la cólera es descubrir que esta se siente en las vísceras, que corre como magma ardiente y corrosivo por nuestro interior que se acumula y también se libera. Que puede ser inconsciente, feroz y destructiva. Que es parte de nosotrxs y nuestras habilidades adaptativas, nos ha salvado del inminente peligro, como respuesta espontánea para preservar la vida. Pero también nos ha enseñado de forma cruel y dolorosa que actuar fascinadx por ella es sinónimo de muerte. Porque cualquier hombre, mujer o disidencia que lleve a la ira como estandarte en su vida, de alguna forma ya lo está, nuevamente. Cuando la cólera deja de ser emoción para ser un sentimiento permanente que habita cada uno de nuestros pensamientos, y acciones. Esta nos enferma física y mentalmente, no solo a nosotrxs y nuestro entorno, sino también al futuro. No cabe posibilidad de un futuro comunitario, que supere la distopía y las recurrentes violencia desde un discurso de odio. Actos de odio hay cientos en nuestra historia y ninguno de ellos nos ha llevado a la victoria. El odio nos separa, mientras que la libertad se logra en una relación satisfactoria y de coexistencia con otrxs y amigxs. El odio es aislamiento, conduciendo así, a un régimen liberal. Que solo aporta al modelo capitalista- neoliberal que nos esclaviza.

Es hora de ver el fin de este sistema de violencia capital y patriarcalista desde el prisma donde la ira solo es una sensación orgánica frente a la injusticia. Pero no el motor de nuestras acciones; y menos la diva de nuestros pensamientos. El corazón de nuestra acción debe ser el profundo amor a la vida. El deseo inmanente de existir en relaciones de reciprocidad, respeto por la naturaleza y los espíritus. Superar el odio no es olvidar las constantes agresiones de las que hemos sido víctimas, tampoco significa inmovilizarse o disparar flores, más bien significa liberar el espacio y peso que nos ciega. Para llenarlo con motivaciones colectivas y comunitarias, donde los afectos sean la guía que nos motiva.

En este tercer número nos adentramos en La Cólera o ira; una temática dura y escabrosa; de la que hay mucho que explorar y decir, especialmente porque esta emoción se vive con mucha soledad, y ocultamiento. En este número podrás encontrar a la ira y su espacio en el mundo artístico y creativo, de igual forma encontraras propuestas teóricas y prácticas que nos permiten desmitificar el ensalzamiento de la cólera, practicas del BUEN VIVIR que se enfrentan al auge colérico del patriarcado, también se explora la cólera desde el/la cuerpx la psiquis y sus manifestaciones. Finalmente descubrirás un espacio de cuestionamiento colectivo, que te invitamos a compartir y dialogar.


Si tienes alguna critica, reflexión, duda, emplazamiento o propuesta escríbenos a surealidadfermentada@riseup.net

(su) realidad fermentada Es un espacio que busca disputar la hegemonía cultural e informativa que deriva del capitalismo patriarcal colonialista.

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