En torno al fuego…

La actual crisis mundial del capitalismo y la actual crisis sanitaria han develado de manera mucho más explícita las contradicciones sociales escondidas bajo la ilusión neoliberal y el consumismo que permitía el crédito. Tras el estallido social del 18 de Octubre, salió a la luz y se comenzó a hacer carne todo lo que durante décadas se había metido bajo la alfombra: Las formas precarizadas de trabajo (subcontrato, trabajos a plazo, a trato, por horas, trabajo informal, etc.); la explotación laboral; el aumento de la cesantía; la sobrecarga de trabajo doméstico a las mujeres; los altos índices de endeudamiento; la feminización de la pobreza; la problemática del encierro y las violencias que sufren les niñes del SENAME; el conflicto mapuche y las zonas de catástrofe por el acceso al agua o a la imposibilidad de respirar aire limpio en zonas como Quintero y Puchuncaví ; el encierro hizo mucho más evidentes los problemas de acceso y calidad de la vivienda, pues mientras algunxs disfrutan patios, otrxs deben permanecer en cubículos grises de departamentos con 45 ; los históricos problemas de privatización de la educación; y por supuesto las deficiencias y enormes desigualdades en el sistema de Salud quedaron totalmente expuestas, no hay crédito que pueda ocultar la barbarie civilizatoria en que nos encontramos.

Con todo, este nuevo proceso de crisis que ha llevado en términos macro económicos a la concentración y centralización del capital (han aumentado y concentrado los grandes capitales globales y nacionales) y en términos sociales a una “nueva cuestión social donde el hambre salió a las calles y la incertidumbre se volvió aun mas carne en nuestros cuerpos. Pero así como en cada catástrofe que nos ha asediado (terremotos, incendios, erupciones volcánicas, maremotos), y pese al espectáculo y al show mediático asistencialista que les gusta hacer a los medios de comunicación, vuelven a resurgir prácticas que se encuentran en alguna parte de nuestra memoria popular, de nuestra memoria mestiza que se hunde en el hacer de los pueblos indígenas, y que a modo de sobrevivencia sale a la luz. Prácticas que van solucionando cuestiones básicas de y que nos recuerdan la reunión de la comunidad alrededor del fuego y que van iluminando otras formas de vivir.

Las ollas comunes, las redes de cuidado, las cajas de alimentos preparadas por vecinas y vecinos, los apoyos que se tejen entre redes de amigues, de familiares, las redes de apoyo de mujeres, van mostrando formas de solucionar necesidades por fuera de las lógicas de la mercancía y del mercado.

Ya tras el estallido social en plaza Dignidad y en los diferentes territorios, surgieron diversas formas de solucionar problemáticas de la vida por fuera de las necesidades del mercado: La activación de brigadas de salud, el combate callejero, las diferentes muestras artísticas y musicales, las redes de alimentación que se tejieron en la plaza, etc. fueron parte de un conjunto energético recíproco, que se abrió camino entre muchas otras prácticas. Fueron así apareciendo formas de resignificar el espacio, pero también de mostrarnos que existe algo más allá del capitalismo, relaciones reales, con personas reales y con necesidades reales. Otra forma de organizar la vida.

Tras la incertidumbre propuesta en el numero anterior, este segundo número busca mirar allí donde emerge la vida misma, donde a través de lazos afectivos y reales (no mercantiles) nos volvemos a encontrar. En medio de este apocalipsis, surgen practicas embrionarias cuya potencia liberadora aún no hemos imaginado ni potenciado lo suficiente, pero están ahí, emergiendo como comunidades reales, han estado históricamente presentes en nuestras prácticas y en nuestra memoria, demostrándonos que hay una posibilidad de superar esta catástrofe global. Es hora de practicar e imaginar mundos nuevos, y no entregar nuestra imaginación y capacidad creadora a los pesimismos del imaginario del capital que no es más que una proyección de si mismo, pura catástrofe.

Otros mundos están emergiendo, y la reciprocidad, la solidaridad, los cuidados y amor a nuestra gente, nos iluminan caminos que podemos transitar para liberarnos del yugo del patriarcado, el colonialismo y el capital.


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(su) realidad fermentada Es un espacio que busca disputar la hegemonía cultural e informativa que deriva del capitalismo patriarcal colonialista.

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