¿Es el plebiscito de Octubre un freno a la ofensiva del pueblo?

POSICIONES EN TORNO AL PLEBISCITO DEL 25 DE OCTUBRE DESDE EL ANTICAPITALISMO

Las largas jornadas de combate iniciadas en octubre de 2019 dieron paso a un escenario inédito en la historia de las luchas del proletariado en Chile: un plebiscito para realizar una nueva constitución que rija los destinos del país.  

A continuación, presentamos tres entrevistas a personas que habitan y se posicionan políticamente desde la amplitud del anticapitalismo. Mismas preguntas pero distintas respuestas, son diferentes expresiones programáticas que nos muestran la existencia de matices teóricos interesantes e importantes o incluso de diferencias insalvables entre quienes estuvimos presentes en las movilizaciones del llamado estallido social, es por esto que cuando un asunto tan trascendental y polémico como la participación activa del proletariado en los mecanismos democráticos de la sociedad burguesa irrumpen, como el único paso lógico a seguir después de haber quemado todo y hacer temblar el orden social por largos meses, quizás sea un buen momento para detenerse y reflexionar acerca de lo que estamos a punto de vivir.


Karina Nohales, militante feminista y anticapitalista.

Existe el consenso de que es urgente hacer grandes transformaciones en Chile ¿Crees en la necesidad de hacer una Revolución?

Las revueltas tienen lugar como hecho histórico. Surgen de las contradicciones del capital, de la forma en que éste organiza la vida. La mayoría de las personas soportan a veces por largo tiempo estas condiciones, hasta que en un momento estallan; en ocasiones la chispa es un hecho ordinario, como el alza del pasaje del transporte. Lo importante es que las revueltas ocurren y en ese punto, una revuelta puede convertirse en una revolución o puede no hacerlo. Que lo haga depende de que la revolución se presente para una parte significativa de la sociedad como una necesidad, como él único camino para responder a las aspiraciones planteadas. Que la revolución llegue a presentarse para millones como una necesidad depende de muchas cosas. Depende de la actitud de los sectores dominantes ante los problemas planteados y depende de la actitud y de las posiciones de los sectores dominados -especialmente de los sectores organizados- ante los problemas que planteados. Yo creo en la necesidad de que la actividad política anticapitalista esté deliberadamente orientada a que la revolución aparezca como una necesidad a ojos de la clase trabajadora y los pueblos.

El próximo 25 de octubre se realizará el plebiscito para aprobar o rechazar una nueva constitución ¿has participado en elecciones anteriores? ¿esta vez irás a votar y por qué?

Nunca he votado, el plebiscito del 25 de octubre será la primera vez. Marcaré Apruebo y Convención Constitucional. La razón es simple: hasta ahora las elecciones habituales no se presentaban como un escenario de disputa en términos de programa y de proyecto. Hoy la clase trabajadora y los pueblos han irrumpido de manera telúrica en la vida política y con ello han iniciado un proceso de politización propio, que es en mi opinión un proceso constituyente a nivel vital, de volver a constituirnos como sujetos colectivos capaces de portar una alternativa a lo que existe. El contenido de esta politización sigue abierto y está en disputa. Puede resultar capitalizado por los defensores del sistema, cerrándose así el ciclo abierto el 18 de octubre; o puede resultar en un nuevo salto de conciencia, que afirme la acción de los sectores comprometidos en la revuelta con independencia de los explotadores, manteniendo así abierto el ciclo abierto el 18 de octubre. En este escenario crucial es indispensable disputar el sentido de la politización en todos y cada uno de los escenarios que se presentan, incluidos los escenarios en que nos coloca la burguesía. En particular, creo que la Convención Constitucional una vez comience a sesionar, será una suerte de cadena nacional que se transmitirá durante un año y que fijará en medida importante el sentido de esa politización de masas. Pienso que todos los movimientos sociales irresistiblemente se verán empujados a hacer política en torno a los debates que se presenten en la Convención, decidan participar o no. No me imagino a ningún sector organizado actuando con indiferencia en el momento en que en la Convención se debata si el agua puede ser o no propiedad privada, por poner un ejemplo. 

Algunos sectores protagonistas del estallido social de octubre impugnan el acuerdo detrás del plebiscito (acuerdo por la paz) considerándolo ilegítimo, ¿De qué manera crees que es posible en el futuro lograr consolidar los avances de la lucha social y callejera sin traicionar el espíritu inicial que los impulsa?

Es difícil situar el protagonismo del estallido social en sectores determinados. Si las luchas sostenidas en estas décadas han allanado de diferentes maneras el camino al estallido, la revuelta es un salto cualitativo que excede a la acumulación de esas luchas o a la articulación de las organizaciones que sostienen esas luchas. Esta no ha sido una revuelta de los y las organizadas -que por cierto también han actuado y jugado un rol en la revuelta-, sino que es ante todo una revuelta de un proletariado -en la más amplia acepción del término- excluido de todos los espacios de decisión sobre sus vidas y cuyas existencias se han tornado insostenibles. 

Ese proletariado que irrumpió ha sido también excluido de la participación de no pocos sectores organizados, ya sea por falta de tiempo, ya sea porque las organizaciones más «tradicionales» difícilmente contemplan a los sectores precarizados, informales, cesantes, no remunerados, etc. a pesar de que estos sectores son hoy más o menos la mitad de la población. Mi impresión es que esos y esas protagonistas irán a votar con la disposición de dar un triunfo contundente al Apruebo, pero con desconfianza hacia los términos del «Acuerdo por la Paz» y a los partidos que lo suscribieron. 

El voto popular, en esta ocasión, está lejos de expresar un cheque en blanco a quienes acordaron entre sí para blindar al gobierno criminal. Esa desconfianza es nuestra mejor amiga, porque expresa que no confiamos en los partidos que han administrado la democracia transicional y, a la vez, la decisión de votar expresa que los y las protagonistas de la revuelta siguen confiando en sus propias fuerzas, en su capacidad para pelear en cada escenario que se abre. Es importante afirmar esa autoconfianza. Sentarse a pronosticar por izquierda cómo las expectativas populares se verán una vez más defraudadas en los desafíos por venir, equivale a renunciar a la idea misma de que lo que hagamos puede tener un efecto, equivale a renunciar a la idea misma de constituirnos en alternativa a través de la disputa, es negar la potencia que la actividad popular ha desplegado y es, en definitiva, ningunear la capacidad transformadora y la inteligencia de los pueblos.

Finalmente, un mensaje para nuestros lectores acerca de tu visión sobre este periodo.  

Nuestra propia actividad popular ha abierto un escenario cuyo desenlace es incierto. En cada paso, en cada acción, en cada terreno, denunciar a nuestros enemigos y afirmar la confianza en nuestras propias fuerzas autoorganizadas para impedir que otros cierren lo que hemos abierto y mantener así la posibilidad de que la revolución aparezca como una necesidad cierta a ojos de millones. Las revoluciones no las hace ningún grupo, por convencido que éste. Las revoluciones las hacen los pueblos. 


Tamara, fotógrafa. Aprendiz de feminista, antiespecista, vegana y antiautoritaria. 

Existe el consenso de que es urgente hacer grandes transformaciones en Chile ¿Crees en la necesidad de hacer una Revolución?

Las reales transformaciones para una sociedad diferente se podrán gestar desde un proceso revolucionario, ya que la vía electoral o democrática sólo reformula para y por la clase dominante, la burguesía siempre va a velar por sus intereses y para que estos se mantengan intactos.

El próximo 25 de octubre se realizará el plebiscito para aprobar o rechazar una nueva constitución ¿has participado en elecciones anteriores? ¿esta vez irás a votar y por qué?

Nunca he participado en instancias que estén dentro del marco institucional y esta vez no será la excepción.

Finalmente, un mensaje para nuestros lectores acerca de tu visión sobre este periodo.

Creo que es importante considerar que este proceso constituyente fue un acuerdo que se dio entre los partidos políticos, no fue algo que decidió el pueblo movilizado, este acuerdo por la paz y la nueva constitución fue una salida institucional al conflicto, el cual está marcado justamente por los límites dados por la institucionalidad del estado. Es un proceso que está marcado bajo la pauta de los partidos políticos, de los cuales el movimiento partió oponiéndose. 

La potencialidad que tuvo la revuelta popular se termina coartando si esto se llega a reducir a la dicotomía entre apruebo o rechazo, ambas opciones están asociadas a reformar o no al aparato estatal. A pesar de esto muchxs tienen la claridad que los cambios profundos no se producen a causa de la redacción de una nueva constitución, en ese sentido es importante mantener la lucha que explotó el dieciocho de octubre y apostar a que la clase oprimida tome el poder de decisión y acción es sus propias manos, con organización y creando sus propios métodos de lucha, sin delegar sus decisiones a los partidos del orden que solo reproducen sus privilegios. 


Pablo Lanfranco militante comunista, desde los 16 años.

Existe el consenso de que es urgente hacer grandes transformaciones en Chile ¿Crees en la necesidad de hacer una Revolución?

Me quiero amparar bajo el concepto de revolución que forja el comandante en jefe Fidel Castro Ruz, una persona a la que yo admiro mucho. Él expresa el concepto de revolución, de una forma bien amplia, pero que a mi me queda muy en la retina. “La revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado”. Por ende, cuando tu me preguntas si en Chile existe la necesidad de hacer una revolución, yo creo que sí. Por qué en Chile hay que cambiar todo lo que tiene que ser cambiado.

El próximo 25 de octubre se realizará el plebiscito para aprobar o rechazar una nueva constitución ¿has participado en elecciones anteriores? ¿esta vez irás a votar y por qué?

Los militantes comunistas tenemos cierta disciplina y he participado en elecciones anteriormente, es más me he cambiado de distrito electoral para apoyar a nuestros y a nuestras compañeras en otros distritos. Esta vez sí iré a votar y votare apruebo convención constitucional. Porque entiendo que esta herramienta que emanó a través de la institucionalidad política que son los partidos tradicionales, es una instancia única para que nosotros de una u otra forma podamos generar el gallito o generar un cambio de base sin duda alguna en nuestro país. La idea fundamental es hacer un cambio de la constitución y que sea escrito por los y las chilenas y yo veo que a través de esta instancia electoral, esto se puedo llegar a concretar.

Algunos sectores protagonistas del estallido social de octubre impugnan el acuerdo detrás del plebiscito (acuerdo por la paz) considerándolo ilegítimo, ¿De qué manera crees que es posible en el futuro lograr consolidar los avances de la lucha social y callejera sin traicionar el espíritu inicial que los impulsa?

Coincido con respecto al tema de considerarlo ilegitimo, en el sentido de que no estuvieron los actores que debieron estar. Los movimientos sociales no estaban presentes, ni los movimientos indígenas, tampoco los grandes impulsores de todo esto: los movimientos secundarios y estudiantiles. Desde el punto de vista del acuerdo por la paz, se le ha dado un portonazo a la posibilidad de que puedan votar jóvenes a partir de los 16 años, sabiendo que los cariñosamente llamados pingüinos fueron quienes empezaron generar todo este movimiento.

Realmente el hecho que ellos (los y las estudiantes secundarixs) hayan sido excluidos de esta mesa de construcción de acuerdo por la paz le da un carácter ilegitimo.  A eso hay que sumarles todos los movimientos sociales que estuvieron en la calle defendiendo y manteniendo el país paralizado y aquí quiero hacer un barrido partiendo por las organizaciones sindicales y barriales o de pensamiento medioambiental que solo estuvieron representadas por la institucionalidad política en el concepto de orgullo de pegarse todos los codazos posibles para aparecer en la foto, sin duda alguna que le da ese carácter ilegitimo.

Ahora lo que nosotros tenemos que hacer y tenemos que impulsar para que el proceso  adquiera este espíritu de verdad, es que nuestros constituyentes y constituyentas sean    esos jóvenes, esa gente que estuvo en la calle sean aquellos que paralizaron realmente el país  sean aquellos los gaseados los que le llegaron bombas lacrimógenas los que lamentablemente perdieron sus ojos sean ellos los constituyentes y los que tengan la capacidad para construir esta nueva carta magna que queremos para todas y todos. Por tanto, creo que ahí es donde nosotros podemos recuperar el espíritu de lo que realmente se necesita aquí en Chile y que esté representado a través de aquellos que impulsaron todo esto: los movimientos sociales y la juventud en esencia.

Finalmente, un mensaje para nuestros lectores acerca de tu visión sobre este periodo.

A partir del 18 de octubre en adelante sentí en mi alma que la unidad popular había quedado inconclusa, cuando estaba en dignidad habían cantos que generaciones tras generaciones se mantenían, ese concepto de compañerismo que se veía en la unidad popular, proceso truncado por la dictadura y que hoy en día cobra sentido como un proyecto político que podemos continuar.

Mi visión es de esperanza, porque mi pueblo está consciente, mi pueblo sabe dónde va la micro, se expresa desde la cultura el arte la música el teatro y  sin duda alguna la expresión en la calle, este concepto de generación dorada que se dio en el futbol, se da en la calle con estas muchachas y muchachos valientes que saltaron el torniquete, nos dieron  ese zamarrón de conciencia tan fuerte que lograron que hablemos de un cambio de constitución real, creo en la juventud, en la nuevas generaciones.

Se viene un nuevo Chile, un Chile extremadamente diverso y heterogéneo, de muchos colores, esos que lo hacen cada vez más lindo; que se sienta en el pasto a debatir, el que cree en construir un país distinto, el que no pone tanto acento en lo económico, sino que en lo espiritual, en el medio ambiente, en el reino animal en el concepto de ser humano, sin duda alguna para mí esto es esperanza.

(su) realidad fermentada Es un espacio que busca disputar la hegemonía cultural e informativa que deriva del capitalismo patriarcal colonialista.

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