La cólera como transformación social

Ilustrado por @_._yuwm

La ira o cólera es quizás una de las emociones más fuertes y difíciles de controlar y entender, como plantea Séneca esta es “toda agitación, desenfreno en el resentimiento, sed de guerra, de sangre, de suplicios, arrebato de furores sobrehumanos, olvidándose de sí misma con tal de dañar a los demás.” Cuando un ser siente esté fuego dentro, algo se divide en él, generando una respuesta tanto a nivel mental, como cuando excede nuestra capacidad de entendimiento y se genera un apagón, un estado breve de locura, como también una respuesta a nivel físico, con cambios bruscos de respiración, en el tono de voz, en la presión sanguínea, aumento de temperatura y activación del sistema nervioso simpático. Tu mente y cuerpo se preparan para ganar a un “oponente”. Esta es una respuesta natural que se da frente a un peligro inminente y genera un gran daño emocional que tarda mucho tiempo en irse de nosotros para volver al equilibrio de nuestro sistema. El gran problema es que en la realidad actual ese “oponente” muchas veces es un par, otros seres vivos o incluso uno mismo, viendo peligros en donde no hay y manteniendo al cuerpo y la mente en un estado de simpaticotonía constante, dando paso al estrés y la violencia desmedida y sin razón.

metro de santiago

En el sistema en el cual vive hoy la mayor cantidad de personas en el mundo, sometidos a un estado constante de violencia y negación de nuestro ser tanto colectivo como individual, donde se aísla y se enceguece, donde se automatiza la existencia y la vida para algunos no es más que un estado de sobrevivencia, la vida como tiempo que vendemos a cambio de alimentación y casa, derechos básicos que solo tienen algunos a costa de la explotación de otros, en una vida así, violenta, estresante sin ocio ni calma es que la cólera y la ira aparecen por doquier, ya que “el trabajo enajenado es la ausencia de gratificación, la negación del principio del placer como dice Marcuse, y es en este sin fin productivo que el placer, la creación el tiempo en libertad tan absolutamente necesarios para la felicidad solo existen para el poder, ya que el trabajo de unos “sostiene el ocio de unos pocos”.

El gran problema aquí, es que tanto de forma consciente como inconsciente estos actos continuos van generando uno tras otro momento de rabia, que expulsamos casi siempre hacia quien vemos más débil, reproduciendo las nefastas enseñanzas que tenemos desde una educación patriarcal, lejana al amor, a la calma y la solidaridad. Muy pocas veces expulsamos esta emoción hacia quienes realmente sostienen estas prácticas autoritarias, violentas y represivas de nuestra existencia. Frente a esto creo interesante preguntarnos, ¿qué pasaría si lográramos realmente dirigir incluso organizar la ira en un movimiento real que apunte firme al enemigo?,¿provocaría algún cambio en la estructura social?

Creo que no. Nos hemos cuestionado por años y ciclos si el capital se vendrá abajo por la rabia acumulada generación tras generación, y tras el paso del tiempo y estando hoy en medio de un estallido social no solo en chile, sino que en gran parte del planeta.

Creo que el camino hacia la transformación real del modelo económico social solo será posible a través de prácticas de emociones y sentimientos que nos alejen del sufrimiento y nos acerquen a la vida que queremos construir en el ahora, a la prefiguración de nuestros sueños.

La ira será siempre solo una representación una demostración de lo que nos ha enfermado el sistema y la imposición a través de la fuerza de que seamos nosotros quienes lo mantengan en pie. La ira existe y es real, la sentimos frente a cada femicidio, frente a cada paco que disparó y dejó ciegos y ciegas a nuestres compañeres, pero la ira no es ni será el camino hacia la transformación.

Control propiedad y deseo, lo que no queremos para construir.

Según las enseñanzas del Buda, la condición básica para ser feliz es la libertad. No me refiero a la libertad política, sino a estar libre de formaciones mentales como la ira, la desesperanza, la envidia y la ignorancia. Estas formaciones mentales fueron descritas por el Buda como ponzoñas. Mientras estos venenos estén presentes en nuestro corazón, no podremos ser felices.” La frase de Thich Nhat Hanh en su libro La ira nos muestra algunas enseñanzas del camino hacia uno de los deseos más grandes de nuestra gente, la libertad, justamente todo lo contrario, a lo que nos han inculcado.

La cólera nace del control, la propiedad y el deseo, fuente del sufrimiento humano, si nos preguntamos internamente qué es lo que más anhelamos sabremos que es la felicidad, el objetivo de cada lucha, de cada pelea. Para derrotar al capital se requiere llegar a la calma, a ese espacio donde no valga tan caro ser feliz. Es por esta razón que creo que a quienes le pertenecen emociones como la cólera y la ira son a los burgueses, multimillonarios empresarios, son ellos lo que día a día lanzan violencia de múltiples formas y “colores”, son ellos quienes se desesperan cuando nos ven libres, cuando nos alejamos o rompemos su control, quienes mandan a sus carnes de cañón a disparar y matar a nuestro pueblo para no soltar el poder, son ellos los que temen y los que viven del placer a costa de nuestra existencia, vemos sus caras desbordadas de rabia, desfiguradas cada vez que ganamos algo, y cada vez que pierden. Son ellos los que llevan manchadas sus manos de sangre, de cólera, de ira.

primera linea

Y esto no quiere decir que no exista en nuestras vidas, la contradicción constante del deseo y el control, e insisto en que no pretendo negar su existencia como un sentir que mueve y remueve constantemente nuestras prácticas, pero creo que es importante observarnos de cerca y clarificar cuáles han sido nuestras victorias, y cuánto nos hemos acercado realmente a nuestro objetivo siguiendo una y otra vez estas pulsaciones que nos ciegan y nos llevan a actuar desde un lugar que no nos pertenece. Es por todo esto que debemos saber trabajar y manejar en nosotres y nuestras orgánicas el desborde emocional, saber ocupar cada experiencia vivida por la gente de nuestra clase durante los procesos históricos, y así encontrar las formas de defendernos y de construir, pues no creo que poner la otra mejilla sea el camino, debemos ser estratégicxs y entender la autodefensa no como el acto de violentar y destruir, sino que por el contrario, sea la barricada la que pone el límite mientras detrás plantamos la tierra, nos conocemos y abrazamos, donde autogestionamos y encontramos nuevas lógicas de relaciones, seres sanos que no actúen desde el poder patriarcal, nuevas economías y paradigmas educativos cuyo cimiento sea el amor y, finalmente, entender que lo que hará caer las bases del capital serán estas vivencias reales y no los escudos que pondremos frente al ataque, porque si estos no tienen nada detrás solo seguirán existiendo mártires olvidados, mochilas que explotan y compañeres que caminen más cerca de los valores y prácticas impuestas y no propias de lo que realmente soñamos ser.

(su) realidad fermentada Es un espacio que busca disputar la hegemonía cultural e informativa que deriva del capitalismo patriarcal colonialista.

Arriba