LA –CONTRA- REVOLUCIÓN “SILENCIOSA” Y EL PERDÓN

Sobre la repetición de algunas viejas tácticas de derecha y el anhelo opositor de reciprocidad.

De repente
no voy a aguantar más y emitiré un alarido..
(…)
emitiré un largo y potente alarido
Entonces
Las ventanas del edificio Diego Portales
estallarán en varios miles de pedazos…”.
(Rodrigo Lira, Grecia 907, 1975)

Puesta en escena inicial: La rendición de «cuentas» presidencial:


Cuenta Pública, en la foto Sebastian ejecutando el guión 2020

Los dignatarios de oposición se aprontan a hacer como que escuchan la cuenta del primero de entre sus pares, el Presidente. Revisan el guión previamente distribuido y van siguiendo la obra, anotando, con satisfacción la correspondencia del rezo presidencial con su torpedo silencioso.

De pronto, en un acto de improvisación palaciega, el especulador de la República rompe la cadencia previsible –anhelada- de su alocución y se abstiene de pronunciar la palabra “disculpas”. En su lugar, refiere, que las cosas se pudieron hacer mejor, que la violencia, los acuerdos, que el respeto a la Constitución que juramos defender; hasta que la Cámara se detiene en Adriana Muñoz, Presidenta del Senado:

Adriana como actriz de reparto

Solícita y agasajada por tan inusitado protagonismo, sostendría después que el tono presidencial cambió. Suponemos que se enteró que tal plano se encontraba acompañado de la voz off del Maestro de Ceremonia quien discurría sobre el “Debilitamiento de las reglas democráticas” en la aprobación de proyectos inconstitucionales.. Sea.

El anhelo de perdón y su banalidad:

Lo cierto es que de voz en voz, de oído a oído, paso a paso, entre cacareos progresistas se fue incubando entre los parlamentarios, el discurso de la afrenta frente a la ausencia de Perdón. Tan litúrgico malestar, imbuido del 10 por ciento, se extendió cual rumor iluminado en -la- oposición a la memoria.

Huelga decir que quien anhela que el orden del discurso respete sus reglas, sus formas, quien desea ser objeto de perdón, no es sino quien está de bruces dispuesto a perdonar, con un par de palabras al pasar en una genuina performance decadente. Sorprendentemente, los asistentes, no sólo querían perdón, sino que en último término deseaban reciprocidad. Una suerte de pre acuerdo nupcial, inmoral (indigno) no sólo por su intrascendencia, sino por su prescindencia con la ostensible y silenciosa estrategia reaccionaria que emprendió la “Coalición por el Cambio”; al margen del Estado, de los Derechos vulnerados.

Para caer en cuenta de tal habitual estratagema derechista bastaba remitirse al guión o discurso presidencial. El Falangista Originario sostuvo primeramente que “la ola de violencia y vandalismo que conocimos a partir del 18 de octubre y que debemos desterrar por el grave daño que esa violencia causó al cuerpo y al alma de nuestra nación..”. Agregó, sin pudor, que en materias sanitarias “hemos escuchado con atención las voces de la ciencia, de la Organización Mundial de la Salud, los colegios profesionales, el Consejo Asesor, la Mesa Social, el mundo académico, los alcaldes, la sociedad civil.”. Concluyó, apelando paradójicamente a la memoria: “Recuerdo la noche del martes 12 de noviembre del año pasado, porque marcó un punto de inflexión. Fue una jornada de mucha violencia y tuvimos que enfrentar la disyuntiva de o restablecer el Estado de Emergencia o darle una nueva oportunidad al diálogo, a los acuerdos y a la paz.”.

Frente a tal desprecio a la verdad, a las víctimas de las violaciones a los derechos humanos y al explícito posicionamiento sedicioso de la Autoridad –optó por el diálogo, por los acuerdos, por la reciprocidad; en lugar de la violencia estatal-, la audiencia se avocó a echar en falta el perdón.

Los receptores develan así su disposición a perdonar lo imperdonable –única hipótesis en que el perdón tiene sentido-, sin condiciones e indolentes ante el ataque que paso a paso, una vez más, se aprestan a perpetrar los portadores del “Cambio”. El camino de la redención opositora, se frustró, no sin antes sumergirla en la potencial legitimación del salvador. Tan cierto es lo viene diciendo, que el victimario (Piñera) de las “pasadas bursatiles” advirtió al día siguiente que dejó pasar una oportunidad y otorgó, era que no, las tan añoradas disculpas: “Uno siempre está dispuesto a disculparse, nunca he tenido ningún problema con eso.”

¿Una nueva reconciliación silenciosa?

La pretensión de reconciliación, perdón o reconocimiento así toma nueva forma, como contrapartida a la relación entre memoria y olvido. Si bien el perdón no es propiamente olvido, la retórica o el guión oficial aspira a la amnistía violenta, golpeando la jeta de los ausentes y muertos “dinámicos”; desaparecidos por y con la fuerza de la indiferencia e irrelevancia opositora. Lagos, cual protagonista oculto, recoge el llamado y sentencia al día siguiente en la Tercera: “La gradualidad es la única forma de poder entendernos civilizadamente.”

Como prueba fehaciente de la mentada civilidad, Lagos rememora en tono anecdótico: “Mandé un proyecto de seguro de desempleo y para mi sorpresa, la derecha altiro dijo que estaba de acuerdo, mire que bueno, menos mal. Y luego me dicen: “Si, pero hay un punto en el cual discrepamos”. ¿Cuál?, digo yo. “Bueno, es que usted supone que el seguro de desempleo lo va a administrar el gobierno”. ¿Y quien lo va a administrar si no lo administra el gobierno? “No, el gobierno no sabe nada, tienen que ser los privados”, ¿Pero como van a ser los privados en un seguro de desempleo? Bueno, en este caso no hay seguro de desempleo. Entonces resolví que ya, si es así, que se licite. Eso aceptaron y hasta el día de hoy se licita.”

Efectivamente, en el año 2001, en Chile por iniciativa de un gobierno socialista se aprobó un seguro de desempleo cuyos fondos son administrados por privados, al igual que las Administradoras de Fondos de Pensiones. La panacea de esta orgía neoliberal, la constituye que el plan de “protección” del empleo frente a la pandemia fuere financiado por los trabajadores a través del “seguro” de desempleo.

La Revolución silenciosa.

Augusto en la mesa de lectura del guión. Un joven Joaquín lo escucha admirado.

En tal escenario de renovada reconciliación transaccional, surge o se devela la perpetuación de la “Revolución Silenciosa”, cuyo alcance y reciprocidad predijo hace ya largo tiempo (1984) Joaquín Lavín, en su monumental obra del mismo nombre:

  • El Estado se bate en retirada. La empresa privada lo está reemplazando en áreas que hasta hace poco parecían inexpugnables: la previsión privada, la salud privada y la educación privada, son ya un hecho de la vida diaria, dando impulso a nuevas industrias que mueven miles de millones de pesos.”
  • Las Isapres han terminado por cambiar la actitud de los chilenos ante la salud. La persona pasiva ante el sistema estatal, debido a las esperas y trámites, se ha transformado en un ser activo, que exige y pide más, porque sabe que está pagando. Envía cartas al diario si siente que lo atienden mal o, simplemente, si no está conforme se cambia a otra Isapre. Entre los fenómenos curiosos de la privatización de la salud está el cambio en las enfermedades más frecuentes. La consulta por resfrío es la más común entre los afiliados a Isapres, y no lo era en el sistema estatal…
  • Pese a una natural reticencia en los primeros meses de funcionamiento del mercado de la salud, los médicos han terminado por transformarse también en empresarios, creando y administrando sus propias Isapres. Galénica, de Arica; Ismed, de Iquique; Isamédica, de Rancagua; Más Vida, de Concepción y Unimed, de Santiago, son de propiedad de médicos-empresarios.
  • Profesores – empresarios. Aunque el concepto puede parecemos poco familiar, educar niños y jóvenes universitarios es también una tarea de empresarios. La necesidad de otorgar alternativas a los jóvenes que egresan de la Enseñanza Media, de los cuales sólo una determinada proporción tiene acceso a estudios superiores en las universidades tradicionales, contribuyó a la transformación de muchos educadores en empresarios, los que establecieron colegios particulares, centros de formación técnica, institutos profesionales y hasta universidades.
  • Las escuelas particulares subvencionadas, en una despiadada competencia por atraer alumnos -los que pueden elegir entre los establecimientos de su barrio, incluyendo las escuelas administradas por municipalidades, y cambiarse, si lo estiman conveniente-, se han visto obligadas a ofrecer cada vez mejores servicios, e incluso a llevar a cabo sus propias campañas de marketing. En la Avenida Principal, de la comuna de Conchalí, los transeúntes se sorprenden al observar un gran mural propagandístico de un colegio, en el que aparece un grupo de niños operando un computador.
  • La competencia por captar alumnos ha hecho que los estudios comiencen antes: pese a que no existe subsidio estatal para el prekinder, muchas escuelas han creado dichos cursos para incorporar a los hermanos menores de sus alumnos, e ir formando así un mercado ‘cautivo’.

No es casualidad. Los niños “cautivos” primero.

Primera página del guión de Lavin con su respectivo precio. Feria Chilena del Libro.

La reacción vociferante no es casual:

El “estallido1 reaccionario derechista frente al “enemigo” ciudadano en posición de revuelta, ha comenzado a organizarse. Tal y como lo fue la Escuela Nacional Unificada o la reforma agraria en el gobierno de la Unidad Popular, el tímido despojo del 10% por ciento bajo la férula de la especulación financiera, ha logrado unir a las huestes.

No es azar, que Desbordes, con el sabio consejo de Herrera postulen la republicanismo popular y la apropiación sentimental del territorio o paisaje, para terminar sirviendo aquel el Ministerio de Defensa.

Mario Desbordes como mejor extra.

No es obra de un conjuro que Pérez como primera encomienda presidencial visite a las fuerzas de orden en la Araucanía y sostenga “tengo la impresión de que hay mucha organización criminal: el robo de maderas, narcotraficantes… hay mucha evidencia de eso y que van generando un espiral difícil de controlar y por eso creo que la actuación de las policías en este muy importante» y que «Existe la evidencia absoluta de que estamos aquí frente a grupos con capacidad militar«. No es un acaso que Pérez termine en el sillón complaciente de Warnken e Icare, sosteniendo que cree en la mano invisible del “Estado” y en la apariencia de la violencia del fusil, frente a “grupos con capacidad militar” en la Araucanía. “Todos los habitantes de la Araucanía merecen Paz”, dijo. Warnken, se la sostiene, impertérrito.

Fortuito no es, al menos como consecuencia fáctica derivada del discurso o lenguaje, que los denominados “Todos”, buscaran la tan anhelada paz incendiando Municipalidades, armados, con consignas racistas y protección policial. ¿Será una muestra del Republicanismo popular y telúrico?.

En suma, sostengo que la Derecha ha optado por la táctica vociferante de subversión reaccionaria contra la organización-resistencia popular (contra revolución), al amparo del monopolio de la fuerza; resguardando en silencio, al paladín de la revolución. Frente aquello, los “representantes” de la oposición han optado por exigir “disculpas”. ¿Héroes o cómplices del silencio?

En lugar del perdón: El alarido.

Mas que perdón; debemos aunar el Grito, para que estalle de una vez el Diego Portales en un aullido monocorde; que identifique la contrarrevolución en los matinales.

Es más que seguro que después de Perez, Warnken procederá a entrevistar al revolucionario del silencio; en subsidio, del olvido: Lavín.

Bien vale recordar o reconocer al enemigo.

1 Propongo desde luego desterrar el concepto estallido para describir lo acontecido el 18 de octubre.

(su) realidad fermentada Es un espacio que busca disputar la hegemonía cultural e informativa que deriva del capitalismo patriarcal colonialista.

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