La última

CUENTO

No ha dejado de mirarse las manos, las sabe de memoria, las recorre una y otra vez en el mismo sentido , los surcos, la sequedad,el destino tan poco prominente en lineas delgadas y casi invisibles, las visualiza ahora, quizás por necesidad o deseo, poderosas y valientes.. las recuerda cuando aun eran tibias sin los surcos de la rabia y la impotencia, las recuerda acariciando un lápiz, la piel de esos primeros cuerpos, el rugoso papel de un libro prestado y nunca devuelto, el frio de noches a la deriva, las cunetas y el peso de la caja de aquel vino malo … esas manos que encontraban refugio entre sus piernas, que la hacían temblar y vibrar al son del amor propio…manos de grandes sueños, de grandes abrazos, cuantos deseaba volver a dar o improvisar al ritmo de algún tema uno para romper el hielo.

Ahora aquí, mal apoyada en este banco sucio, no puede dejar la mente en blanco, no puede levantar la cabeza, teme fallar, teme no llegar a donde prometió, dio su palabra aunque nunca pensó que llegaría el día, el momento en que esas manos no cumplieran otra función mas importante que el dar en el blanco, manos agrietadas, que pasaron de un cántico subversivo a la soledad incalculable de soñar un paisaje mejor, manos de amor le decía su abuela cuando le pedía que le acariciara la espalda dolorida por las cargas de ser mujer y pobre, recordaba los primeros viajes en buses interprovinciales, con otro nombre, con otro aspecto, con otro sueño, las manos de las y los trabajadores cansados y abrumados, la tos seca de la niña apurada por jugar. . vuelve a tocar la cicatriz, evoca el dolor de atravesar su piel, la cara de terror de su compañero al ver el baño de sangre, el frio que recorrió su cuerpo, no es algo que quisiera volver a vivir, pero aquí esta sentada cabeza gacha ahogando las dudas en esa verdad poderosa que la llevo hasta ahí.

La decisión, ahora son la decisión, voluntad inquebrantable, memoria divina he infinita, son las ganas de volver a casa, la verdad irrefutable del discurso, los gritos de horror tras las celdas, manos libres de estar ahí, carcomidas por la razón, fortalecidas por ese espíritu guerrero, tan insipiente y tan conmovedor, que no busca mas que el equilibrio, la armonía, la paz. Estas manos que ya no tiene dueña, colectivizadas en pinturas, diarios y sonrisas.

Respiró profundo, tan hondo que doblego el incierto y corrompió el ego. Bocanada de oxigeno, mientras el calor sofocante recorría sus pómulos.. miro de reojo sus manos y de paso las manos de todas y todos lxs que respiraban a sus espaldas.. quizás nunca volverían a esta casa terrenal, pequeña ,en medio de la población, pero claramente el lugar al que llegarían seria un hogar, no el propio, sino uno llamado memoria, ese hogar inacabable , que recorre el espacio tiempo rompiendo leyes físicas e impuestas, bella palabra revuelta en redes inagotables de unos y de otras, capacidad fortalecida por linajes capaz de sanar y mostrar caminos. Que irónica es la existencia, que nos hace buscar calor en lugares inimaginables, lejos de aquel paraje perfecto prometido por horas y horas de televisión, que irónica es la palabra cuando crea realidades así de crueles, donde la violencia es el único camino al amor, a no poner la otra mejilla, a la libertad, la violencia que tanto odiaba, la violencia que deseaban exterminar, arrojar lejos de nuestra calles y nuestras vidas. Ella mira sus manos una vez más y piensa con seguridad que es terrible vivir así, que no es justo estar aquí, pero cualquier otro camino seria una cárcel, incluso la comodidad del sillón, infla sus pulmones de fuerza, de voluntad , los infla con la seguridad de que es ella la que debe estar ahí y nadie más. Ella debe ser la última.

Volvió a respirar..una vez mas.

En memoria de las mujeres que pelean y peliaron en la dictadura aún sin acabar de Chile y el planeta.


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