PENSARES SOBRE ASTROLOGÍA

Colonialismo y mercancía condicionantes de nuestro futuro

¿LOS ASTROS NOS DEFINEN?

Siempre hemos mirado el cielo, en el día ese mar azul que nos da energía con ese enorme sol y en las noches esas miles de luces que llenan el cielo negro junto la luminosa luna, tan cerca. Este cielo nos ha dado por siglos miles de respuestas a nuestra existencia en este planeta, su forma, sus ciclos, de qué estamos compuestos, cómo y cuándo cosechar y plantar, cuándo resguardarnos.

 Hoy en día nos muestra lo pequeño que somos en esta enormidad llamada universo, cuántas tierras más giran alrededor de un sol (exoplanetas) o cuántas hoy se encuentran muriendo, como una predicción de nuestro futuro como humanidad. El universo se abalanza sobre nosotres, con información incalculable, con nuevos caminos y comprensiones extraordinarias en toda ciencia, poniendo a prueba teorías que dábamos por consolidadas, por ejemplo la formación y el comportamientos  de los planetas en el sistema solar, a través de la misión juno que hoy investiga a júpiter el gigante gaseoso, o todas las misiones que han llegado a marte, para investigar al planeta más cercano a nuestra tierra y las ganas de capitalistas poderosos como ELON MUSK de colonizar este planeta, mientras contamina las observaciones desde la tierra con enorme cantidad de satélites circulantes.

No es extraño que el cielo entregase respuestas existenciales a nuestros antepasadxs, siendo los planetas las estrellas más grandes y brillantes dioses, o el sol y la luna representaciones genéricas de nuestros cuerpos en la tierra, el movimiento del cielo crea mitos en torno a la creación de este y situaciones lumínicas como un eclipse representan para algunas culturas malos augurios y para otras esperanzas en la nueva salida del sol, así en cada cultura encontramos hermosas historias sobre qué son las estrellas o explicaciones a sucesos terrestres como terremotos, maremotos o movimientos sociales a través de la observación del cielo.

Menos extraño son las enormes ganas que ha tenido la humanidad de predecir y controlar el futuro. Buscando en el cielo las respuestas, que parecieran no están en la tierra.

Desde el principio de los tiempos se han generado fórmulas que puedan acompañar decisiones en diversos ámbitos como el amoroso, invasiones, conquistas, guerras, fechas para nacimientos, matrimonios e incluso la muerte.

No teniendo hoy ninguna fórmula predictiva que sea comprobable empíricamente.

Desde este punto, entendiendo el gran avance de la astronomía y las claridades que hoy nos entregan las observaciones con respecto no sólo nuestra posición en el universo, sino que la de cada planeta de nuestro sistema solar, me pregunto por el gran auge que ha tenido la astrología, esta pseudociencia  que a través de las posición de los astrxs buscan pronosticar sucesos en la vida de las personas y de situaciones que ocurren en la tierra.

Voy a obviar aquí algunos argumentos ya descritos ,por ejemplo que no existe correlación entre las posiciones de las constelaciones de la carta astral y la posición real de las estrellas observable en cualquier software que simula los cielos. Me gustaría caminar un poco más allá, planteando algunas percepciones en torno al colonialismo y la mercantilización del cielo, sus pseudociencias y la creencia ciega que existe de ellas.

ASTROLOGÍA Y COLONIALISMO

Constelaciones oscuras incas

En américa los pueblos originarios miraban el cielo con detención y dependiendo del grado de desarrollo de cada una de sus culturas, llegaron a establecer una diversidad de conocimientos astronómicos, materializados en pinturas rupestres, observatorios, emplazamiento de ciudades, calendarios, mitos, etc. La observación de los cielos, el estudio del comportamiento de las estrellas y la conciencia de la existencia de planetas, estaba frecuentemente ligada a la cosmovisión de los pueblos derivando de ellos interpretaciones religiosas o atribuyéndole personalidades a los astros, personificándolos como entidades protectoras o deidades.

Así como el azul del cielo es ocasionado por el reflejo de los océanos, las asociaciones de estrellas conocidas como constelaciones, son un reflejo del entorno natural, el desarrollo cultural y la construcción mitopoyética de los pueblos. Ejemplo de esto es lo que sucede con la constelación crux o comúnmente conocida como cruz del sur, los pueblos amerindios la veían e interpretan de distinta manera mientras los mapuche que la llamaban Melipal  (cuatro estrellas) veían en ella la huella del animal sagrado choyke (ñandu), los incas veían en ella la chakana forma de estrella escalonada de gran relevancia en su religiosidad, atribuyendo a cada una de sus estrellas un punto cardinal correspondiente a los  cuatro suyos que componían el imperio. No es raro que en los cielos de américa las constelaciones de estrellas y las constelaciones oscuras (formadas por el espacio negro entre estrellas) pertenezcan a grupos de papas, zorros, cóndores, sapos, culebras, entre otras.

Observo detenidamente la forma de las constelaciones del zodiaco y en él hay un león, un carnero, un toro, un cangrejo, una hija de Zeus, una cabra con cola de pez, entre otras.  Entonces cabe preguntarse, ¿en qué momento nuestras vidas comenzaron a regirse por la influencia de las constelaciones occidentales?, ¿los destinos de nuestros pueblos originarios estaban regidos acaso por la posición de un león en el cielo que ignoraban por el simple hecho de que acá no hay leones?, es decir, que de no ser invadidos e “iluminados” con el conocimiento de occidente nuestro devenir estaría acaso condenado por la ignorancia, ¿acaso detrás de la astrología se esconde el mismo principio esgrimido por los evangelizadores quienes decían que nuestra carencia de humanidad en un principio e inferioridad después, sólo podía ser suplida por la aceptación del Dios cristiano? Finalmente, me pregunto ¿cuántos de aquellos que visitan los perfiles de Instagram de lxs astrólogxs de moda, han observado en una noche alejada de la ciudad la asociación arbitraria de estrellas llamada constelación que rige sus destinos? y ¿cuántos de ellos habrán pasado en vigilia la noche más larga del año para al otro día recibir al sol triunfante que nos señala que un nuevo ciclo ha comenzado como hasta el día de hoy lo hacen cada año nuestros pueblos originarios con su sabiduría ancestral otorgada por siglos y siglos de observación astronómica?  

MERCANTILIZACIÓN DE LA INCERTIDUMBRE

Uno de los usos más extendidos de la astrología es la adivinación. El control del futuro ha sido una de las obsesiones y necesidades de la humanidad desde siempre y en un comienzo la observación del cielo y la comprensión de sus ciclos fue fundamental para el desarrollo de actividades humanas como la agricultura, la anticipación estacional, el control del tiempo, etc. De ahí que el desarrollo de la astrología se haya dado al alero de las elites gobernantes de todas las culturas de la antigüedad. Indudablemente conocer el futuro o anticiparlo otorga una posición privilegiada que deviene en poder y abundancia.


Desde la segunda mitad del siglo xx, señalada como el comienzo de una nueva era (new age) marcada por la entrada del sol en acuario en reemplazo a la vieja y belicosa era de piscis (visión de quienes creen en estos cambios), la astrología se encuentra ampliamente extendida y masificada, a pesar de que ya no hay gobiernos ni reyes que tomen sus decisiones consultando a sus astrólogos, hoy son las personas comunes y silvestres las que acuden a la astrología para tomar decisiones acerca del futuro o interpretar su realidad presente.

El capital y sus formas han incubado en nosotres una incertidumbre constante, la mercantilización de nuestra vida, la poca claridad en torno a lo que somos, nuestras faltas de raíces y de aceptación nos hacen ser seres fáciles de venderles distintas fórmulas que nos den alguna seguridad. Desde un buen crédito universitario que asegure un futuro económico estable a una carta astral que prediga que soy capaz de tener un buen vivir, algo que valide mi falta de energía o lo sociable que puedo ser, saber que encontraré el amor y que es normal que el año haya sido difícil, así un sin fin de etc.

¿Y el presente?, ¿por qué nos asusta tanto vivir el presente, estar acá enraizados en lo que somos y lo que pasa, por qué al mercado le interesa tanto nuestra ansiedad por el futuro?, creo que tiene que ver con que aquella ansiedad anticipatoria nos hace seres más gobernables y manipulables, con muchas más dudas que claridades. El presente nos entrega la calma, paz y claridad, el futuro desasosiego e inseguridad. Con esto no hablo de la falta de proyectos o metas, sino de este continuo deambular desde el pasado al futuro sin nunca ver lo que tenemos frente a los ojos y esto no siempre es bueno, la promesa de un buen gobierno o la de salir de la pobreza nos ciega a las grandes toneladas de dinero que se llevan en el ahora mientras nosotres esperamos un futuro feliz.

Necesitamos evadir muchas veces esta realidad, vivir en ese futuro que me prometieron donde caerían las cadenas por el cambio de una era, el paso de un planeta a otro y así olvidamos el inmenso poder que tenemos hoy en nuestras manos, de cambiar de ser felices y construir nosotres ese lugar, en este presente y en esto aceptar nuestras emociones, nuestros miedos y las características que hemos ido forjando a lo largo de nuestra existencia, no estamos mal porque mercurio está retrógrado, lo más probable es que la explotación laboral o maternal nos esté pasando la cuenta, en un mundo donde nosotres valemos en dinero es muy probable que exista la rabia o la tristeza y ver esto nos hace fuertes, ya que la causa es una y está ahí y la forma de cambiarlo es nuestra responsabilidad y ningún planeta podría cambiar esto.

TODO NOS MUEVE

Foto por Rajesh Jyothiswaran

Creo que todes hemos buscado nuestra carta astral, en internet encontramos páginas que te la ven gratis y en otros lados puede salir $70.000, precio que muchos deciden pagar para encontrarse, y encontrar un camino que sea más favorable que el que lleva hasta este momento, o que los haga entender las razones de un quiebre familiar o de la existencia de la madre o el padre que los trajo al mundo, y la búsqueda de un propósito que le de las fuerzas para seguir aquí. Los motivos pueden ser muchos y diversos, pero pocos miramos como estaba realmente el cielo el día que nacimos, pocos nos hacemos cargo de nuestra vida, queremos controlarlo todo, y el control nos ciega y no da paso a la libertad, al hacerse cargo, al asumir el camino de vida que construimos con experiencias y decisiones.

La certeza es que todo nos mueve, desde las estaciones del año, hasta las horas del día, siempre estamos cambiando, somos seres en movimiento, el universo está en movimiento, la vida como gran ciclo y todos los pequeños ciclos que aparecen. Y esa es nuestra magia, la adaptación a estos cambios, el valor de afrontarlos, el moverse con la tierra a sus ritmos, ritmos ligados al espacio, al sol, al universo, la gravedad. Esa realidad enorme es el presente el saber que estamos compuestos por polvo de estrellas, es decir que somos parte de ese universo enorme, parte de un todo. Lo más bello de esto es que ese todo no nos determina, no nos controla, no nos miente solo somos.

Para terminar, les dejo acá algunos links para que leamos, estudiemos y nos desbordemos en conocimientos, que sean un antídoto contra la oferta predictiva de verdades y futuros.

 Y como dijo un grande “la historia es nuestra y la hacen los pueblos”.

Links

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