¿REALIDAD SENSIBLE O REALIDAD ESPECTACULAR?

Tensiones sobre el acontecer

George Floyd

Pensar en las tecnologías, en las redes sociales, en las máquinas y el rol que cumplen hoy en día estos artefactos en los movimientos sociales, es fundamental para dar un diagnóstico más certero sobre la actualidad. Las sociedades de la posmodernidad han devenido en espectáculo, y la realidad misma ha sido trasladada por completo al espacio mediático. En este sentido, ¿qué ocurre con los movimientos sociales en un contexto donde las prótesis tecnológicas nos acompañan a diario? Pantallas telefónicas, de televisión, computadores, cámaras, imágenes, redes sociales, Facebook, Twitter, Instagram, páginas web, Google, la Deep web, dispositivos todos constitutivos, y soportes de la vida como la conocemos. Es más, en contexto de pandemia nuestro contacto con el mundo exterior es a través de estos dispositivos. Aparecemos ante otras y otros a través de pantallas mediados por tecnología, filtros, cuerpos píxel, cuerpos cyborgs, (como diría el optimismo de Haraway en el Manifiesto cyborg1 que apuntaba a una sociedad descencializada híbrida, viendo en la tecnología un potencial liberador.2 Pero tras décadas de intervención cibernética, las nuevas tecnologías de la comunicación en especial internet, en los últimos 30 años a nivel mundial y especialmente en un Chile neoliberal, resultan ser hoy más un lugar apocalíptico que liberador. Por otro lado, no es menos cierto que las redes sociales y los aparatos telefónicos han jugado un rol preponderante en las diversas revueltas que vienen sucediéndose en el mundo a partir del 2011. Sin ir más lejos, la insurrección del 18 de octubre, el toque de queda, los militares y su violencia en las calles probablemente sin pantallas, sin imágenes, sin logos no habrían tenido el mismo impacto y masividad social con que se mantenía el movimiento. Probablemente el enclaustramiento debido a la represión de los primeros días podría haber sido el resultado de un nuevo régimen del terror que quisieron instalar, pero esta vez las pantallas jugaron a nuestro favor, la herramienta de alienación por excelencia del neoliberalismo se transformaba en soporte de lucha.

Entonces, ¿cómo pensar y practicar el mundo que nos rodea, sin sesgos, sin traumas epistémicos, sin ideologías?, ¿cómo pensar/ocupar las tecnologías?, ¿cómo aparecemos ante otrxs?, ¿con qué medios, con qué soportes?, ¿qué elementos técnicos o tecnológicos conjuran con nosotres para nuestra aparición? No es de extrañar que las protestas de Chile hayan recorrido el mundo, pues este es uno de los países con más dispositivos celulares por personas en Latinoamérica3. El acceso a las redes sociales y a las tecnologías son un factor a considerar en la coyuntura y el desarrollo de las protestas y las articulaciones que tejen quienes se organizan.

Entonces nos preguntamos, ¿es la realidad en la pantalla la que vale, la violencia mediatizada la que cuenta, la que logra movernos?

Camilo Catrillanca

Las prótesis (celulares, computadores, internet) que llevamos nos convierten hoy en Cyborg como diría Haraway, confabulan con nosotres para hacernos aparecer ante otrxs. Pero, tensionemos ese argumento, consideremos las protestas antirraciales ocurridas en EEUU, con el emblemático caso de George Floyd, donde la grabación de su muerte recorrió el mundo, viralizándose en cosa de horas. De igual manera el caso de Camilo Catrillanca, asesinado por la ilustre e inmaculada policía chilena que, tras una filtración de videos del operativo, terminó por delatar el asesinato a sangre fría del comunero mapuche. Estos dos casos tienen tres elementos en común: a) en ambos casos se plasma en un vídeo el momento del asesinato por parte de los bastardos b) de igual forma ambos casos son fruto de la colonización capitalista, por lo tanto, la violencia ejercida sobre negrxs, indígenas y mapuches, ha sido sistemática históricamente. Es más, en Estados Unidos a diario ocurren este tipo de violencia policial. Es algo que sucede todos los días, y esta realidad no es un secreto para nadie, la información circula está ahí. c) Ambos casos desatan la protesta social, claramente el caso de George, de manera mundial. Considerando estos elementos, ¿cuál es la diferencia entre los casos ya mencionado con lo ocurrido el 6 de junio de este año, día en que mataron al comunero mapuche y Werkén Alejandro Treuquil Treuquil?, ¿por qué no ha tenido el efecto que tuvo el caso Catrillanca? La respuesta más obvia es que -estamos en pandemia-, pero George Floyd también fue asesinado en pandemia. ¿Por qué este caso no tuvo tal relevancia?, ¿tienen que pasar por la mediación del espectáculo, las humillaciones y las violencias para que puedan alcanzar un nivel de indignación que se traduzca en protesta?, ¿la realidad cuenta hoy solo como realidad mediatizada? Es decir, ¿no es hasta que esa realidad pasa por una pantalla que se reacciona? En estos momentos hay gente que pasa hambre en Chile y en el mundo y ¿no es hasta que las protestas se viralizan o salen en los medios, o vemos la imagen de un cuerpo de niñe desnutridx que la situación importa? Entonces nos preguntamos, ¿es la realidad en la pantalla la que vale, la violencia mediatizada la que cuenta, la que logra movernos?, ¿por qué esa indignación no ocurre antes, si la información ya está? Si lo que planteamos tiene algún sentido, ¿cuáles son los peligros para los movimientos sociales de esta captura virtual, de esta captura espectacular?, ¿qué ocurre con la triada ojo-pantalla- cuerpo-dispositivo?, y decimos cuerpo, porque vale en tanto el espectáculo tenga un cuerpo sufriente, que debe ser visible para nuestra indignación masiva, ¿entramos al domino de la muerte espectacular?, ¿una Roma moderna o posmoderna y el coliseo son las pantallas?, ¿qué tan poderosas son las tecnologías y como estamos pensando con ellas y desde ellas? Pero, ¿será que los movimientos sociales son presa del dominio del mundo de la imagen espectacularizada y no el mundo de lo real de lo sensible?, ¿se erige sobre nosotres el mundo del pixel?, ¿se puede encontrar un equilibrio en la forma hibrida humanx/maquina/animal?, ¿tiene alguna cabida la resistencia ciber punk?, ¿habrá algún espacio para lo cyborg en la comunidad real o en los movimientos sociales?, ¿o solo seremos devenir espectacular y pixelado?, ¿qué pasa en nuestras formas de conocer a través del ojo-pixel, que afecciones psicológicas y corporales se van desarrollando? Preguntas que apuntan a la reflexión, y a pensarnos si nos mediatizamos y mediatizamos el cuerpo, Pero si fuera así, ¿qué ocurre con el mundo de lo sensible, que ocurre con nuestro cuerpo? ¿reaccionaremos?

1 Manifiesto cyborg

2 Se entiende porque es el internet anterior al 2.0 con software libres y cuya navegación no estaba mediada por Google, lo que permitía que internet fuera un espacio «más liberado» o no atrapado totalmente por la mercancía, posibilitando una serie de flujos teóricos, artísticos, etc

3 https://www.elmostrador.cl/mercados/graficos-mercado/2019/02/20/mas-telefonos-que-personas/


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