Somos reciprocidad

Por una definición desde la experiencia

imagen por @elcometaludo

Para este número de la revista decidimos trabajar los contenidos desde el concepto “reciprocidad”, a pesar de algunos reparos mínimos acerca de lo extremo positivo que podría parecer la idea. Nos resultó agradable buscar un poco de luz en un contexto político social dominado por la oscuridad. Los diálogos y búsquedas en torno al tema inmediatamente se tornaron filosóficos y abstractos, las mentes sabias elevaron su pensamiento a la estratósfera teórica. Otres buscamos lo que nos decía la teoría anarquista o la experiencia comunitaria de algunos pueblos originarios, la etimología de la palabra, su significado en diccionarios o simplemente sinónimos que nos dieran guías para decidir desde donde escribir.

Mirar desde arriba el concepto, entendiendo esta posición como una forma enfrentar las interrogantes desde el mundo de las ideas, colmó las expectativas de aquella video llamada, quedando un agradable aroma a entendimiento mutuo entre nosotres, acerca de acciones, comportamientos sociales anteriores o aun existentes que concebían y operaban con naturalidad asociándose en torno a la reciprocidad.

Cuando apagamos las cámaras, mi estómago se apretó, sentí que realmente no era ese mundo desde donde quería empezar a escribir, quizás porque la teoría para mí hace mucho tiempo dejó de ser clave, como si lo es escuchar a lxs otrxs y recoger su experiencia para poder crear desde ahí.

En el actual contexto de pandemia, de crisis social y económica, de resistencia, ¿Cómo podría explicarme mejor un libro o google que las mismas personas dan forma al presente?

Al hablar de reciprocidad, claramente hablamos de la entrega comunitaria y amorosa que en la debilidad nos devuelve la fortaleza suficiente, para saber que la vuelta de mano del gesto colaborativo es sembrar en el otre la claridad de que el capital, macabro, siniestro y asesino no es el lugar donde queremos vivir, sino que necesitamos construir nuevas formas para relacionarnos, más allá de lo escrito y lo descrito, formas de vinculación con todo ser vivo, con la tierra que respira, con mis pares.

Frente a esto, decidí hacer el ejercicio de preguntarle a distintas personas, de edades variadas, orígenes geográficos diversos y una multiplicidad de intereses, qué significaba para ellas la reciprocidad. Desde un ejemplo de su vida cotidiana, sin googlear y sin consultar con otrxs, simplemente lo que resonaba en ellas esta palabra.

Comparto con ustedes algunas de las respuestas que recibí con mucha gratitud y amor

Entender la reciprocidad desde la práctica

Ejercicio de preguntar

Cata 16 años: Es una relación que se basa en dar y recibir, pero no como un deber sino que desde el empatizar con la otra persona. Siento que se ve super reflejado en lxs niñxs, ya que ellxs al recibir, por ejemplo, felicidad de parte de un otrx, también la entregan.

Tamara 22 años: Para mí la reciprocidad me da la idea de completar un todo por dos lados, pero creo que en las relaciones personales tiene que ver con una entrega de ida y vuelta pero no tan simétrica sino que según lo que se puede dar.

Gloria 49 años: La reciprocidad es, cuando entrego amor o afecto y me entregan amor o afecto, o si le sirvo algo rico o cuento un chiste, y se ríen o les gusta o me dan las gracias.

Susana 52 años: Se me viene a la cabeza inmediatamente el intercambio entre dos seres humanos, por ejemplo, en mi relación con mi pareja aparece cada vez, preparo una taza de té que provoca un beso. Riego y cuido con esmero las plantas y estas entregan sus frutos y belleza. Implica un intercambio e interacción natural en todas las manifestaciones de amor existe reciprocidad

Francisco 21 años: La reciprocidad para mí consiste en la equivalencia de dos actos o cosas, se hace algo y se recibe algo, por ejemplo, cuando le ordeno los implementos a alguien y lo agradece y en el futuro podría hacerlo el/ella.

Javiera 17 años: Cuando pienso en la palabra reciprocidad lo primero que se me viene a la mente es devolver, un momento de igualdad. Pienso en algo cíclico, un sentimiento hacia otra persona o una acción desligada del individuo. Sin duda la veo como una palabra buena o que conlleva acciones positivas, a pesar de que pueda no ser así.

Andrés 35 años: Lo veo como el acto de entrega que genera un movimiento que siempre se devuelve, como la plaza dignidad donde los cabros de primera línea daban cara para que atrás se pudiera protestar de forma más pacífica o las brigadas de salud. Todo estaba conectado recíprocamente.

Elsa 40 años: Desde mi percepción, significa dar y recibir desde lo concreto a lo etéreo, lo cual involucra todos los aspectos y momentos de la vida.

Félix 33 años: Para mí, la reciprocidad es un hilo invisible que ata y define mi lugar en el cosmos. Entendiendo que la causalidad de mis acciones repercute y nutre para bien o para mal al resto de seres vivos que me acompañan en la vida, definiéndolos y definiéndome al mismo tiempo.

Rita 60 años: Entiendo por reciprocidad algo así como un acuerdo de correspondencia con un otro, donde se da y recibe de manera similar, dependiendo lo que des es lo que recibes, con el pasar de los años he aprendido que lo importante primero es dar y para luego recibir.

Ana 59 años: cuando empecé a preocuparme de las flores, cuidarlas, regarlas, ellas nos han proporcionado la belleza y me indican donde quieren estar. Hay una acción recíproca porque me produce tranquilidad y calma.

David 69 años: La reciprocidad la veo como una respuesta al respeto que se da entre todos y en todas las acciones cotidianas.

A modo de reflexión

Me llegaron muchas respuestas que quedaron fuera de esta selección. En ellas me hablaban de actos tan cotidianos y conscientes como lavar la loza después de haber comido lo cocinado por otra persona o acciones llevadas a cabo desde el amor como la crianza que solamente vemos una vez que las hemos racionalizado. Contemplando esta multiplicidad de situaciones, tan cercanas, me pregunto si la palabra “reciprocidad” no es más que dar el nombre a una situación que viene dada de manera natural en lo más interno de nuestra corporalidad, desde las células más pequeñas que coexisten para posibilitar la vida o teorías más elaboradas como la Hipótesis Gaia que entienden el planeta que habitamos como un “organismo vivo”1. La intercomunión de todos los seres sintientes es la forma en que el maestro budista Thich nhat hanh nos habla de un interser, como una forma interelacionada de existencia portadora y reproductora de reciprocidad. O bien, si nos vamos más atrás en el tiempo y llegamos a comprender que la materia que nos da forma y nos rodea, los átomos de nuestro cuerpo o de los demás planetas del sistema solar tienen un origen común en un sinfín de eventos cósmicos, como galaxias que se atraen hasta colisionar, nebulosas inconmesurables que son la tumba y a la vez parteras de estrellas que nacen y mueren para vivir en otras. La azarosa existencia de vida en la tierra implícita en la frase “somos polvo de estrellas” nos habla de que somos parte de una totalidad cósmica que abarca desde lo más micro hasta la vastedad del espacio exterior.

No podemos olvidar la sabiduría que nos entregan nuestros antiguos y antiguas donde nos hablan de la ñuke mapu (madre tierra), concepto que nosotrxs ocupamos en referencia a la tierra pero que tiene un significado mucho más amplio, nos hablan de ella como vida, y nosotros como parte e hijxs de ella, en esta gran madre cada árbol, cada planta y cada animal recibió un púlli o espíritu que también debe respetarse, como nos respetamos entre humanes, es decir que cada ser que es parte de la tierra tiene el acto innato y natural de ser recíproco, una retroalimentación que permite el equilibrio y la comunicación sana y viva con la gran madre, pudiendo vivir acorde a sus ciclos y trabajando con ellos, por esto cada cosa tiene una razón de ser en sí misma en estricta relación con las demás.

Creo que si logramos sentir esta respiración planetaria, esta sensación de que no somos dueños ni dueñas de nada, que para vivir y estar aquí sentados, sentadas leyendo esta revista están interactuando miles de millones de situaciones más, que permiten que tengamos oxígeno, como las tormentas de arena que llegan al amazonas , el pulmón más grande del planeta, o las muchas historias de nuestros linajes (tanto positivas , de lucha o dolorosas) que permitieron que pudiéramos nacer y ocupar un lugar en esta historia viva o incluso estas mentes brillantes que hoy logran que funcione la red y la conexión a internet y así un montón de etc. Si logramos sentir esto en nosotros, nosotras, cambiaríamos la manera de vernos y ver, y los actos recíprocos serian mil veces más sabios y conscientes, generando así cambios tan grandes como incluso la caída del capitalismo y la construcción viva de la forma en que queremos coexistir hoy.

1“actualmente, es aceptado que tanto la química atmosférica como la oceánica están mediadas por lo viviente. Así, la estabilidad de las cantidades de CO2 y O2 en la atmósfera terrestre, del PH y la salinidad de los mares y océanos, en los rangos necesarios para la perpetuación de la actual biosfera , entre otros procesos terrestres, son el resultado de las interacciones entre todos los seres y fenómenos que conforman la tierra.” Revista Endémico N°3, Teoria Gaia: La tierra como un organismo vivo, Juan Pablo Orrego y Jens Benöhr.

(su) realidad fermentada Es un espacio que busca disputar la hegemonía cultural e informativa que deriva del capitalismo patriarcal colonialista.

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