¿Son los fandom los nuevos soviets?

Somos lo que consumimos

No es un secreto para nadie que la forma predominante del actual capitalismo es el consumo desenfrenado. Cada acción cotidiana de consumo es una parte integral de la cadena de producción en la fabrica de identidades y subjetividades del capital. Somos lo que consumimos, ya lo dijo Juanita Ringeling. Los grandes paradigmas del siglo XX parecen haber sido cambiados entre otras cosas por el desarraigo y el nihilismo dando pie a que aspectos como el hedonismo, la despolitización, el descontento y el individualismo sean parte integral de nuestra normalidad.

La virtualización de las relaciones humanas atravesadas hoy por dispositivos tecnológicos están cambiando directamente los patrones de sociabilidad, creando nuevas dinámicas de participación e incrementando el consumo de mercancías culturales, información y conocimiento. También están contribuyendo a que se creen relaciones más individualizadas, atomizadas y flexibles, basadas meramente en la conexión.

En la dictadura de los algoritmos, la marginalidad es estar fuera de las tendencias, no habitar los hashtag del momento. Para tener visibilidad, empoderarse o existir es necesario congregarse e irrumpir con fuerza en la cartelera del espectáculo.

Fandoms y movilización social

Hoy la identidad hegemónica mas aglutinante es la de consumidor/a. Así como en el siglo XX algunos se congregaban bajo identidades nacionales, de clase o religiosas, hoy con la misma pasión diversas personas lo hacen bajo el alero de mercancías culturales tales como series de televisión, libros, sagas de películas, videojuegos o géneros musicales.

Diversos Fandoms han irrumpido en los últimos años desde y haciendo frente a la industria cultural, en una diversidad de expresiones tan distintas como la naturaleza misma de las mercancías consumidas.

Los valores estéticos, éticos y morales que los productos culturales poseen son transferidos a sus fans y configuran un aspecto esencial en la cohesión de las comunidades online. De esta manera frente a determinadas situaciones de adversidad el tejido social y la infraestructura construida por lxs fans (wikis, paginas, cuentas de rrss, foros, etc.), pasa de un estado de consumidores pasivxs a consumidorxs descontentxs capaces de movilizarse para que la voz y voluntad de su colectividad sean acatadas.

Ejemplos existen varios como es el caso de #releasethesnydercut movimiento impulsado por fans de DC cómics y de la película Justice League, que no contentxs con la versión estrenada de la película comenzaron una campaña para que el corte original de su director fuese publicado. Tres años de movilización y sostenida presión a través de redes sociales, fueron capaces de movilizar al director y elenco de la película para finalmente convencer a Warner Bros de que el corte original de Zack Snyder viera la luz.

Otro fandom que logro sus objetivos a través de la movilización fue el de la serie Sense 8 de las hermanas Wachowsky (creadoras de Matrix). Netflix anuncio la cancelación de la serie después de 2 temporadas dejando la historia inconclusa, les fans fuertemente indentificades con el mensaje LGBTQIA+ omnipresente en la historia desplegaron una multiplicidad de esfuerzos bajo la campaña #Renewsense8 que culminó con la realización de un capitulo especial para cerrar la serie que incluso cambio la estructura del guion original haciendo un intencionado y merecido fanservice como un gesto de reciprocidad entre les fans y las creadoras de Sense8.

Recientemente tras los dichos transfobos de la escritoria J.K.Rowling (autora de Harry Potter) quien adhiere de forma publica a posiciones propias del movimiento Radfem (feminismo radical), el fandom del universo literario de Harry Potter se encuentra en medio de una fractura y disputa ideológica que ha terminado por posicionar a parte del elenco de actores y actrices e incluso al reconocido escritor Stephen King, a favor de la diversidad de genero bajo la consigna “las mujeres trans son mujeres”. En estos ejemplos anteriores la identidad colectiva, la movilización y el empoderamiento son aspectos fundamentales para comprender las dinámicas asociativas de muchos movimientos sociales actuales como el del 18 de octubre en Chile o el Black Lives Matter.

K-pop y actvismo

Que los anarquistas internacionales,
Que los alienígenas ancestrales,
Que el k-pop,
¿En serio?
¿El k-pop?

Diego Lorenzini – Nada en contra del K-pop

Humorístico fue conocer durante el estallido de Octubre en Chile, que uno de los principales promotores de este, según el estudio de “Big Data” encargado por el gobierno fuese la juventud K-Pop. Este genero músical protagonizado por bandas de adolescentes esclavizadxs a la imagen creada por los estudios, es un avatar de la sociedad de consumo surcoreana y una expresión salvaje del capitalismo, sin embargo, habita en el interior de sus distintos fandom uno de los movimientos sociales más poderosos del ciber espacio.

Lxs fandom de k-pop se articulan en torno a grupos de baile, reuniones de fans, practicas de fanchant, campañas para que sus artistas favoritxs ganen premios y también a actos de caridad, como dar comida a personas en riesgo social. Ejemplo de esto es el OneInAnArmy fandom de la banda BTS cuya maxima es “usar nuestro poder colectivo por el bien global”, que actualmente ha ayudado alrededor de 600 proyectos de caridad a nivel mundial , clave de esto es el concepto “parasocial kinship» que ilustra la relación entre lxs fans y lxs artistas como una relacion de profunda lealtad y cercania familiar, sintiendose de esta manera moralmente responsables y continuadores de la imagen publica de sus artistas.

Despues de ser sindicada como parte del engranaje suberviso tras las protestas de Octubre en Chile, la comunidad del K-pop, reacciono uniéndose y convocando públicamente a manifestaciones en plaza dignidad los dias 27 de Diciembre y 06 de Enero del 2020 en plaza dignidad.

Estos sucesos pudieron quedar en lo anecdótico producto de los desvaríos del gobierno chileno, sin embargo, tras el asesinato de George Floyd a manos de un policía racista en Minneapolis, muchxs fans del k-pop se unieron a las protestas del Black Lives Matter realizando importantes acciones como la saturación y anulación a través de memes y fancams de los hashtags #AllLivesMatter, #BlueLivesMatter and #WhiteLivesMatter. También hicieron lo mismo con la aplicación que la Policía de Dallas publicó para hacer denuncias sobre actividades ilegales de protestas y el hashtag #exposeantifa pensado por sectores pro Trump para publicar datos personales de lxs antifa que estuvieran participando en las protestas. Otras campañas realizadas han sido financiar almuerzos y reunir fondos para la campaña del movimiento Black live Matters por mas de 1 millón de dólares. La guinda de la torta fue el sabotaje al acto de campaña de Donald Trump en Tulsa que esperaba reunir a mas de 1 millón de personas y que finalmente no logro llenar un recinto con capacidad para 19 mil asistentes. Dejando imágenes del presidente Norteamericano cabizbajo, derrotado y humillado de cara a la carrera por su reelección.

Algunas dudas y reflexiones

¿Son lxs fandom los nuevos soviets? Evidentemente no (espero de corazón que ninguna vanguardia leninista haya instruido a sus cuadros a infiltrarse en estos). La revolución no necesita una forma orgánica idealizada ni volver sobre sus propios pasos para ser exitosa, sin embargo, resulta interesante la efectividad y poder desplegados por estas acciones colectivas, similares a lo que fue la ofensiva de annonymous en el 2008 o a la campaña presidencial de Donald Trump ganada según algunos gracias a la mememagia.

Es relevante la politización de los fandom como fenómeno para cualquiera que aspire a la transformación social, ya que es una forma orgánica propia de la industria cultural, pero en un periodo de atomización social como este revelan una necesidad humana a la asociación colectiva que persiste a pesar incluso del confinamiento y tiene la potencialidad de subvertir las ataduras impuestas por la sociedad de consumo, contribuyendo a que la pesadilla del fantasma recorriendo el mundo sea cada vez más real.

PD: Mención honrosa a lxs @otakus_antifascistas que con su presencia en la revuelta y podcast iluminan el camino.


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(su) realidad fermentada Es un espacio que busca disputar la hegemonía cultural e informativa que deriva del capitalismo patriarcal colonialista.

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